1.-El miedo-EL SAMURAI

El miedo - Samurai

El miedo – Samurai

“En todo hay siempre una grieta.  Por eso puede entrar la Luz. (Leonard Cohen).”

          Quedaban  pocos días para que Nang-sung, samurai del emperador, fuera investido soldado y protector del emperador, de su guardia personal, el más alto honor para un samurai.

 Había vencido en todas las pruebas, había luchado con los mejores contrincantes y siempre había salido airoso…pero Nang-sung tenía un miedo, no un miedo a algo concreto, un miedo inmaterial, pero que le paralizaba y le asustaba, a él, que había luchado en la última batalla de conquista del emperador… liderando a cien soldados.

 –         “Ve y habla con Shong.”, le dijo uno de sus maestros, lo encontrarás a dos días de viaje, en un llano, cerca de una aldea, pregunta.

 –         Esto se lo decía uno de sus maestros que intentando ayudarle, había hablado con él de los tres miedos básicos:

 –         El del ruido (por eso los ejércitos llevan tambores y hacen gran ruido antes de la batalla), el caerse (una vez que el enemigo ha caído o lo hemos hecho caer está vencido) y el miedo a la muerte (es el miedo al que sometían a los pueblos que conquistaban), pero el maestro le dijo que en realidad son los tres miedos básicos de un bebé antes de nacer…

 –         Nang-sung se puso su traje de samurai, de cuero, botas hasta la media rodilla, muñequeras y su túnica negra, sus dos espadas, y presto subió en su caballo en busca del , le decían, sabio Shong.

 –         ;Cabalgando durante dos días, Nang-sung llegó por donde le había indicado su maestro, y encontrando a unos aldeanos les preguntó:

 –         ¿Por favor, me podéis indicar donde encontrar al sabio Shong?

 –         Los aldeanos se rieron y le indicaron que en el  arroyo cercano lo encontraría.

 –         Encontró el arroyo, pero no a Shong, y preguntó a un pescador lo mismo. Este también se rió, y le dijo: esperad un rato…..

 –         Nang-sung, se sentó, y pasó un rato en el cual examinó el arroyuelo, era un suelo con hierba fresca y algunas flores, había unas cuevas pequeñas cerca y unas sombras de unos cuantos cerezos que estaban brotando…..

 –         Cerró los ojos, el viento le acarició el pelo, y una fragancia a cerezo en flor le inundó como si se metiera dentro de un cálido mar….

 –         He! Samurai! Hola!, dijo Shong…. Nang-sung abrió de pronto los ojos y vio en ese instante a Shong, el sabio, estaba desnudo gateando en la orilla del arroyuelo cogiendo con las manos algo del agua…..

 –         Hola Señor!, contesto Nang-sung, me ha enviado mi maestro a veros…..

 –         Esperar un momento, contestó Shong…..

 –         Shong tenía un pez, un gran pez en las manos….. Nang-sung le dijo: ya tenéis vuestra cena Señor!

 –         Oh! no!, dijo Shong, se había quedado atrapado entre las cañas y lo he salvado, dijo riendo y  lanzándolo al agua.

 –         Bien, os invito a sentaros, venid a mi cueva y os escucharé, dijo el sabio.

 –         Nang-sung dudó de haber encontrado a la persona que su maestro le había indicado, y le volvió a preguntar….Oh! sí, es así como me llaman, contestó Shong, pero no hagáis caso, a veces lo que creemos no es , y rió de nuevo.

 –         Shong era de una edad indefinida, sobre 50 años, delgado, con el pelo muy largo, pero Nang-sung se fijó, las uñas cortas y bien cuidadas y una gran agilidad en las manos, cosa que sorprendió a Nang-sung….

 –         Oh! Yo también fui samurai, dijo riendo, pero un día cambié…..

 –         Os complace un té? Dijo Shong, sí gracias, contestó Nang-sung.

 –         Song con movimientos ágiles le sirvió rápidamente pero ceremoniosamente un magnífico té, caliente y suave…..

 –         Nang-sung le contó a Shong lo que le ocurría y en un momento dado Shong dio un salto y apareció con un laúd de una sola cuerda…..

 –         Dijo, oh! no os preocupéis, aunque sólo tenga una cuerda funciona perfectamente. Era una especie de pequeño violín de madera con una cuerda.

 –         Shong, produjo un sonido chirriante y molesto…. a continuación cambió de lugar la presión de sus dedos en la única cuerda del laúd y se escuchó un sonido distinto, agradable y grave.

 –         Sólo depende de en qué punto de la cuerda ejerzo presión, dijo Shong…..

 –         Sabéis que las emociones tienen su paralelismo con las notas musicales?

 –         No, contestó Nang-sung, no lo sabía.

 –         Oh sí, dijo Shong, la chirriante si la tocase mucho tiempo causa miedo y la grave tiende a que el que la escucha sea prudente…..

 –         Shong tocó el laúd en su punto medio y se escuchó una pequeña canción melodiosa que gustó al samurai….

 –         Véis? Dijo, Shong, el miedo, la nota chirriante que molesta, y la prudencia, la grave, son las dos de la misma cuerda y del mismo laúd de madera. Si quisiera quitar el miedo cortando la cuerda y haciéndola más pequeña el miedo no se iría. Uno y otro se producen con la misma cuerda pero con diferente vibración.

 –         Vuestro cuerpo es el laúd de madera y vuestra mente es la cuerda de láud, es una unidad.

 –         Sólo debéis hacer vibrar la cuerda, vuestra mente, en el punto medio donde suena mejor.

 –         Oh ¡ perdonadme, gritó Shong, riendo y saltando en dirección al río, creo que se ha enredado otro pez!

 –         ..pero,… dijo a lo lejos….. si conseguís abrazar a vuestro miedo el miedo se transformará y os transformaréis vos, recordadlo…… y venid otro día …..

 –         Shong se tiró al agua dando palmadas y riendo…..el samurai en ese instante se iluminó.