59- Declararse (no en la renta….)

familia-jugando

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“Solo desde que amo,  mi vida es bella. Solo desde que amo, sé que vivo.  -Theodor Korner-.”

   Enriqueta  estaba jugando  cerca de la chimenea con su hijo de unos 11 años. La  niña pequeña, de 7, estaba cerca vistiendo una Barbie y  Luis, el padre, intentando                   arreglar por enésima vez un ventilador que nunca funcionaba y parecía que  nunca pensaba hacerlo.

–  Preguntó el niño  a su madre,-  

-¡Mamá,  cuéntame otra vez como conociste a papá.!

– Luis miró de reojo y escuchaba la posible conversación o aclaración. La niña pensaba     muy seria, si poner un vestido de esquiadora a la barbie o de montañista. Dudaba e iba poniendo y sacando vestidos con la lengua entre los dientes.

–  Mira, dijo Enriqueta a su hijo, -ya te lo he contado muchas veces-,  con voz cansada.

–  Una última vez ,¡ por favor!, dijo el niño.

– Bueno, la última, dijo Enriqueta, enfadada. Ya no lo contaré más. Luis hizo una mueca.

– Verás…era el segundo mes que conocíamos a tu padre, y junto con mi hermana Luisa,   tu tía, fuimos conociéndonos todos y saliendo a pasear, merendar, siempre en grupo.

–  Así pasaron dos meses. Tu padre desde el principio le gustaba mucho  a tu tía Luisa,  pero ella no se atrevía a decírselo, siempre creyó que se lo diría él, según me dijo ella más tarde. 

–  ¿Por qué nunca la tía Luisa se lo preguntó?,  le interrumpió su hijo.

–  No sé… creo que  le daba mucha vergüenza y a pesar de que le gustaba mucho tu padre, nunca vio realmente claro de que ella le gustase. Esperaba que tu padre le dijera algo con  sus  muchas insinuaciones e indirectas, según me contó tu tía luego.Yo siempre consideré a tu padre un amigo simpático y divertido, pero nada más. Y así transcurría el tiempo.

–  Al principio  ella  siempre intentaba ponerse a su lado, o bien para merendar  se ponía enfrente. Nos reíamos mucho y era muy  divertido, sobre todo tu tía Luisa ya que estaba muy enamorada de Luis, tu padre.

–  Sí, eso lo sé, dijo el niño, sigue por favor.

–  Pues bien. Llegó un día que hablando con tu tía, la vi preocupada y le pregunté:                Luisa, ¿estás preocupada por algo?

– Me contestó, sí.  ¿Por qué lo preguntas, se me nota tanto?

– Sí, pero  sentémonos y hablemos que te pasa, dijo Enriqueta …

-No sé si contártelo, me da mucha vergüenza, dijo tu tía….

-Va, bobadas, cuéntamelo,  dije yo con voz firme.

–  Verás, Luis es muy simpático y nos gusta a todos salir juntos, Enriqueta asintió.

– Y?, dijo Enriqueta.

–  Pues,…

-Luisa realizó una gran inspiración como si fuera a sumergirse en el agua a              bucear  y necesitara coger aire y mirando al suelo vergonzosamente, le dijo a su            hermana Enriqueta:  estoy enamorada locamente  de Luis.

– Enriqueta se quedó sorprendida.  ¿Qué dices?.

– ¡Sí!, contestó Luisa, locamente enamorada.

– ¿Desde cuando?  Preguntó Enriqueta.

– Hace dos meses, dijo Luisa, continuando mirando al suelo y comenzando a ponerse roja.

– ¿Y no se lo has dicho aún…? preguntó  Enriqueta.

–  ¡No!, es superior a mis fuerzas.  Cuando se lo he querido decir, no he podido y esperaba  que él dijera algo, pero nada.

–  Enriqueta se puso de pie  con gran decisión y anunció en voz alta.

– ¡ Eso lo arreglo yo en un plis plas, ya verás!

– ¿Cómo, dijo Luisa?

– Iré mañana y como quien no quiere la cosa, se lo dejaré insinuar y sino, directamente     se lo pregunto. Pero cuando vuelva, ten por seguro que  tendré la respuesta, tenlo por seguro.

– ¡Oh!,  dijo Luisa, muchísimas gracias hermana.

–  Al día siguiente Enriqueta se puso su mejor traje, su perfume, su bolso y decidida se        fue a ver a Luis, al que previamente había llamado y habían quedado a las 13 horas        en un bar de la esquina para tomar algo y hablar.

– ¡Hola Enriqueta¡ , saludó y se puso de pie Luis.

-¡Hola Luis!. Se sentaron.

– ¿Qué vas a tomar?, preguntó Luis.

– Oh! Un agua sin gas, por favor, le dijo al camarero.

– Bueno, aquí estamos. ¡Cuéntame!,  tanto misterio de tu llamada de anoche, qué pasa?

–  Iré directa Luis, Enriqueta no estaba para historias.

– ¿Te gusta mi hermana?

–  Luis, sorprendido, ante esa  pregunta  directa e inesperada, levantó las cejas y              sonriendo  como hacía siempre que se ponía nervioso, contestó….

–  Bueno, es simpática….y…

–  ¿Y?,  presionó Enriqueta….

–   Bueno… suspiró Luis, empezando a tartamudear un poco……

–   Verás….se aclaró la voz Luis.

–  ¡Bueno! , dijo Enriqueta levantando la voz, ¿te gusta o no?,  ¡no perdamos  el tiempo!.

–  Luis, como pidiendo perdón al universo, dijo en voz baja, susurrando… me gustas tú, Enriqueta.

–  Luis, Enriqueta, el niño y la niña estallaron en carcajadas.  La barbie voló por los aires junto con sus diferentes vestiditos y el ventilador se volvió a caer al suelo por enésima vez…  a pesar de que la historia la habían oído muchísimas veces,  siempre parecía que era nueva…