23-El mantra, “conócete a ti mismo…”

Buda

Buda

                   El mantra, conócete a ti mismo…

            ” La vida es una gran balanza, siempre se equilibra sola. Cuando viene una adversidad o una bendición, en el cielo lo llaman equilibrio.”

 “No hay que atarse demasiado a los fines perecederos de este mundo y hay que saber abandonar aquello que nos abandona. Anatole France.”

     Llegaba el deseado día que  los maestros ordenaban a sus discípulos en el monasterio y les  “daban su”  mantra,  una o varias  palabras que sólo ellos y su  maestro conocían y con la cual sintonizaba el discípulo con su esencia y a través de ella con el Universo, ya que todo es uno, decían.

Debían llevar los discípulos unas frutas, a su elección,  y el maestro en la ceremonia las dejaba ante el Buda como ofrenda y así el antiguo ritual se cumplía, era la tradición.

  • Mañana trae las frutas, dijo el maestro. ¿Cuáles traerás?
  • Traeré manzanas, ¿le parece bien maestro?
  • ¡Oh!, sí, muy bien. Hasta mañana.

    Esa tarde el discípulo fue a varias tiendas a comprar manzanas. Unas eran vistosas, otras tenían un gran perfume, otras grandes, otras con formas curiosas, y se paró en una tienda donde vio justo las que buscaba.

  • ¡Esas!,  ¿cuánto valen?, le preguntó el discípulo al mercader.
  • Dos céntimos, son las más baratas, pero se usan por su mal sabor  para el ganado o abono, aunque la apariencia es bonita, ¿seguro que las quieres?.
  • ¡Sí!,  contestó el discípulo al mercader. Este se las envolvió y se las entregó.
  • Ya tengo la fruta para la ordenación, se dijo el discípulo.

   El discípulo nunca entendió el significado de la ofrenda con frutas….¿Sería para que los sacerdotes se las comieran, para adorno del Buda hasta que se estropeasen, para comer en la comida con el resto de los discípulos, para dar a los pobres que cada mañana venían al monasterio, para los pájaros del jardín?  Entonces compró las más baratas, nadie lo sabría y él se ahorraba un dinero.

     Llegó el día. El discípulo entró despacio en la sala. No había nadie. Unas velas encendidas, una suave brisa, la figura de un Buda en meditación, un perfume intenso pero dulce de varias flores para el ritual, una penumbra y un silencio.

Un día florecerás...

Un día florecerás…

El maestro le indicó al discípulo que se sentara, cogió las manzanas, las dejó en un cuenco al lado de las flores ,  y le dijo en voz alta su mantra. Se lo hizo repetir al discípulo varias veces…

  • Ahora…dilo  para ti mientras respiras sintiendo el aire que entra por las aletas de la nariz, y cuando sale cómo las roza, dijo el maestro.
  • No fuerces la respiración, continúo,  pero a la vez sé consciente de cada inspiración y cada espiración, la inspiración es activa, mientras que la espiración es pasiva, es un dejar que ocurra, le dijo el maestro, pero ambos movimientos deben ser conscientes. No busques ningún objetivo, como la flor que florece tampoco lo busca, simplemente lo hace sin fin, ni meta a conseguir.
  • Aparecerán emociones, sentimientos y éstos llamarán a los pensamientos pero… debes convertirte en el observador. Serás a la vez el observador y el observado y verás como en una película que ocurre delante de ti, tus pensamientos uno detrás de otro,   con la cual no te identificarás con ellos, los verás pasar sin activarlos, sin entrar en ellos ni involucrarte en los mismos, y un día verás un hueco, un vacío,  entre uno y el siguiente. Ese vacío eres tú.
  • Ese día dirás el mantra, no con la voz, sino  con el pensamiento, y llegará un día más adelante , que sin darte cuenta no lo dirás ni con el pensamiento, meditarás todo el día trabajando, sembrando, yendo al mercado y te habrás convertido en oración viviente, tu mantra serás tú mismo. Tú serás meditación, no tendrás que sentarte a meditar, lo harás.

El discípulo entendió las palabras del maestro, se inclinó en señal de gracias y a su vez el maestro hizo lo mismo devolviéndole sus manzanas al discípulo, siempre desde tiempos remotos se había hecho así, era el ceremonial.

  • Entregándoselas, le dijo:   son  un regalo para ti, te las mereces, disfrútalas

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