29- Gurdjieff…. ¿Una triste herencia?

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Gurdjieff en 1.896

               ¿Una triste herencia?       

“Tiene mil veces más valor sacarle brillo al suelo como debe hacerse que escribir veinte libros. G.I. Gurdjieff”

Tenía nueve años y su madre había fallecido recientemente.

Gurdjieff estaba al lado de la cama de su padre que estaba agonizando, cogiéndole la mano a su padre, su padre se moría. Estaba aturdido, sin madre, su padre estaba muriendo, sin bienes, sólo….

  • Mira Gurdjieff, dijo su padre mirándole fijamente.
  • Me tendrás que perdonar por no dejarte nada, no dejarte algo de herencia, pero no poseo nada material.
  • A partir de ahora, cuídate, estudia, mira por ti mismo y vive la vida lo mejor que sepas, honradamente, pero tengo algo, una frase que darte, es todo lo que poseo, es mi tesoro y te ruego la escuches y la sigas durante toda tu vida. Esa frase te llevará a lugares que te pertenecen, lugares cálidos, donde podrás ser libre y rodearte de iguales.

      El niño dio un poco de agua a su padre ya que éste con un gesto se lo pidió antes de seguir hablando.

  • Mira, cuando alguien te produzca cólera, ira por algo que crees injusto, espera 24 horas, sólo espera ese tiempo y luego haz lo que creas conveniente, pero respeta ese tiempo no decidas al momento.

   Esa sola frase recibida como triste herencia fue la que siguió toda su vida y la cual abrió a Gurdjieff  las puertas  del conocimiento, de la consciencia de sí mismo y de la ayuda a que ese reto lo puedan alcanzar los demás, de la compasión al saber que el otro también morirá como tú,  de conseguir pasar a la otra orilla, de sentir lo auténtico no lo aprendido y memorizado… lo mecánico que tenemos programado.  Una tenue luz se hizo llama.

“Los obstáculos en la vida existen para tener la oportunidad de evolucionar en nuestra consciencia.”

    Se dice que unos entomólogos  queriendo suprimir el  sufrimiento  de una  mariposa  en su salida de la  crisálida, cortaron la misma, pudiendo sin ningún esfuerzo salir libre la mariposa. Pero,  ocurrió que las alas no funcionaban, no podía volar.  El esfuerzo por salir de la crisálida es el que enervaba de sangre las alas y las hacía funcionar, el esfuerzo le podía hacer volar por los cielos.

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