32- Charlando desde las alturas…

Paracaidista

Paracaidista

   “Charlando desde las alturas…”(carta  de un paracaidista)

 

“Vivir en los corazones que dejamos tras nosotros, eso no es morir.   Thomas Campbell.”

 

Con la presente te adjunto un grito de rebeldía contra la injusticia que reina bajo el sol.

Tú que habitas entre las capas del aire por las que me pierdo, que estás entre la seda de mi paracaídas, que me susurras al oído mientras centelleando surco el espacio , Tú que vives entre los audaces e intrépidos que se atreven a mirarte a los ojos y que creas estrellas y destruyes galaxias…

Te pido que desciendas conmigo más abajo de ese espacio surcado por los pájaros, las nubes, los vientos y los temerarios.

Pósate en tantos lugares donde nunca  ha alumbrado el Sol, ni el reflejo de Tu Creación, donde reina la sombra, la oscuridad y el frío de la  ignorancia.

    Porque hay sitios donde la  gente no puede  reír, donde la risa fue asesinada a traición   por unos pocos, donde la alegría fue echada de lo  cotidiano de la vida, donde la amistad se convirtió en olvido, donde sólo existe tiempo para la maldad, el dolor, donde todo es oscuridad y sufrimiento, donde sólo se respira amargura y se mastica el odio, donde la violencia es alimento y bebida las lágrimas  de los que suspiran en ser algún día perfectos.

 Donde la barbarie es el pan y la fiereza la sal, donde las miradas son dardos afilados y las palabras matan, donde el beso se fue para siempre, con prisa de saberse perseguido,  porque el beso no existe y el amor lleva grilletes de prisión y tortura, donde la amistad perdió su valor de escuchar y sentir en las palabras del amado,  de mirar a los ojos del  amigo,  la risa fue exiliada.

  Donde la alegría yace abatida entre el fango de la ignorancia, derrotada,  y la bondad fusilada, donde el futuro se tornó pasado y el pasado se hizo piedra gris, alli abajo donde parece que no habitas,  suceden estas cosas que te cuento y que no sé si sabes…

  Allí donde deberían haber aquellos lirios primigenios del campo que Tú  dijiste, y reflejos en las cálidas y suaves  aguas de los ríos, en  los manantiales parlanchines….¿dónde estás, cómo nos dejaste olvidados, cómo ya no nos visitas de vez en cuando como un buen amigo?

    ¡Ven conmigo!,   aterricemos y acompáñame, te lo enseñaré …en que hemos  convertido el  Paraíso que  Tú nos hicistes, coge mi mano, vayamos…

 

(Asensio, carta encontrada entre los papeles de un paracaidista de 27 años que murió repentinamente,  tres semanas antes de su boda- Del Taco Mensajero con modificaciones)

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