Como en casa-Brooklyn-

Brooklyn.

Brooklyn.

             Como en casa -Brooklyn.-

    Ordenar los pensamientos es lo más difícil, a pesar de que dicen que son ligeros como el aire.   Saber en qué se diferencia  lo importante de lo secundario, lo urgente de lo que tiene prisa, saber una cosa… qué es tú realidad, quien eres tú es lo más difícil, lo importante.

A veces se nos concede tener un barco, un barco de color rojo, con una vela.

De pronto, sin saberlo, un día aparece un barco mayor, más moderno, con velas más altas y un color más rojo que el tuyo.

Debes saber diferenciar lo mejor de lo tuyo, porque sino estarás perdido. Siempre habrá algo que sea mejor, más rojo, más moderno,  pero no será tuyo,  ni tú de él.

Ser tuyo, significa que el barco lo sabe, lo siente, y tú también. En ese instante ocurre algo nuevo, prodigioso y es que entre el barco rojo tuyo y tú, se crea un vínculo, algo nuevo, desconocido y misterioso en lo cual uno se siente volar como un pájaro o  ser una pluma y el viento te lleva a ningún sitio, los dos os diluis en uno, se crea un vínculo o una relación que funciona de forma autónoma, como una tercera persona. Estás como en casa, estás en casa, casi has llegado, aún no.

En cambio si dejas tu barco rojo, por el más nuevo, el más moderno, sí, es mejor ese barco, pero, siempre hay un pero, no es tuyo, no hay un vínculo, no ocurre la magia, porque siempre habrá un barco mejor, más moderno, y siempre estarás  cambiando, nunca llegarás a casa. El barco al final es un instrumento para ser.

¿Qué harás, cambiar constantemente de barco?. En cualquier momento siempre estarás navegando, siempre cambiarás de barco por otro mejor, pero en cualquier instante estallará la tormenta y no tendrás un puerto, ni siquiera uno  pequeño donde guarecerte de ella.

Estarás abandonado, a la intemperie  y no podrás verte a través de tu barco, ni ver el barco en ti. No podrás completar tu trabajo, habrás seguido una estrella fugaz y no llegarás nunca a casa.

En cualquier instante el barco te dejará o lo venderán. No es tu barco, es un barco, no hay nada entre él  y tú.

Cuando uno consigue ordenar los pensamientos, sin  ningún criterio, sólo por su auténtica esencia ocurre el milagro.

El jardín florece, todas las flores florecen de golpe, al unísono, al mismo instante abriendo sus pétalos y esparciendo su fragancia para el Universo, y  “tú”  estás allí, tú eres el Universo, tú “eres”.

Te sentirás flotar, que todo se disuelve a tu alrededor , que  oscureces  dentro de una luz cada vez mayor que te envuelve,  y que todo está en ti, el mar ha entrado en la gota de agua.

Antes la gota se tuvo que vaciar, sino el mar no hubiera podido entrar, y el Océano eres tú, no hay separación entre el Todo y tú, solo  hay unidad.

Tu barco eres tú,  o tú eres los dos.

Has llegado a casa, estás en Brooklyn.

(Dedicado a Estrella Seano)