82-La Gran Armada y su leyenda negra…

 “El éxito de la Gran Armada fue conseguir ponerse en marcha, asombrar al mundo, volver  y no ser destruida”

  • Comparativa tonelaje Gran Armada y Armada Inglesa

    Comparativa tonelaje Gran Armada y Armada Inglesa

    Un gigante tiene una gran sombra

“Es el dueño del «imperio sobre el que no se ponía el Sol», el señor más poderoso de su tiempo, que rigió los destinos de sus reinos y, por ende, del resto del mundo durante casi medio siglo.”

La Gran Armada perteneció a un tiempo, a un imperio global, multinacional y multiracial con  un denominador, el idioma español y los valores españoles, la primera vez en la Historia de una nación.

Creó  un modelo de Gobierno que se ejerció en 50 años, no sólo en España y sus posesiones europeas sino también en América y las Filipinas,  un modelo que iba a durar 300 años después de la muerte de Felipe II.

Dejó sorprendida a una atónita Europa naciente de como una nación con tanta fuerza y poder en aquel tiempo consiguió éxitos y fracasos en todo el mundo conocido. La Gran Armada, o Invencible como la llaman los nacionalistas,  sirvió para “avisar” a navegantes que España por mar o tierra iba a defender sus intereses si los consideraba amenazados, por difícil que fuera la aventura.

Pocos personajes históricos habrá tan controvertidos como Felipe II. El historiador británico Robert Watson, rector de la Universidad de St. Andrews, en su famosa biografía del Rey publicada por primera vez en 1777 dice que ningún personaje fue pintado jamás por distintos historiadores con colores tan opuestos como Felipe. Rey prudente para unos, demonio de la cristiandad para otros.

  • Prólogo:

Europa quedó avisada, e Inglaterra tomó buena nota de  la disposición  española y de su fuerza en defender sus intereses. España tenía algo que decir a sus enemigos.

Mucho se ha escrito sobre la “Armada Invencible”.  Lo cierto es que por parte española hay abundante información que es estudiada por ingleses  y otras naciones, y ahora poco a poco se comienza a estudiar en España, ya fuera de complejos e ignorancia de siglos. Sólo un detalle, en España no se ha hecho ni un homenaje a aquellos cientos de españoles, muertos o asesinados en Gran Bretaña, Escocia o Irlanda, no así en esas naciones en su momento “enemigas”. No hay una sola  calle, plaza, etc con su nombre en España.

Galera española

Galera española

1.588  perteneció a unos momentos de la historia, con su tecnología, sus comunicaciones,  sus odios, traiciones y pasiones. Durante mucho tiempo se ha insistido en “el fracaso, la derrota, o la destrucción de gran parte de la misma por el poderío naval inglés”- entre nacionalistas ingleses e incluso entre españoles  “Juan Carlos Losada, <  La invasión fallida > “- se insistió en su fallo o fracaso.

Lo cierto es que no cambió el  equilibrio de fuerzas.  No se logró el control del Canal, el cese inglés en Flandes, pero es cierto que los británicos fracasaron en sus intentos de hacerse con alguna de las flotas de Indias, a pesar de los abundantes efectivos movilizados cada año para ese fin. de los dieciséis que aún duró la guerra y no   lograr el levantamiento del reino de Portugal y su desmembración de la corona.

A pesar de todas las dificultades, errores y problemas, la hegemonía española se mantendría aún durante muchas décadas, lo cual, sólo fue posible, en aquel contexto  hostil, mediante una gran capacidad de organización y financiación, y por otro, gracias a la posesión de una tecnología naval y poder bélico mas eficientes que los del enemigo, empeñado en quebrarlos.

  •  Medina Sidonia no era adecuado, era de tierra adentro y se mareaba en la mar

Medina Sidonia fue un excelente organizador. Los esfuerzos para organizar la campaña y remediar todos los defectos son impresionantes. La búsqueda de pilotos y la voluntad para secuestrar hombres y buques destacan el poder de Felipe II. Fue capaz de superar las protestas de las partes interesadas, y resistir las presiones diplomáticas de las ciudades hanseáticas y de los magnates italianos espantados del embargo de sus buques y súbditos durante tantos años y a tal coste.

El duque escribe a don Juan de Idiáquez en términos de tímida renuncia a sustituir al fallecido marqués de Santa Cruz en el mando de la Armada  y le comenta: “Yo no me hallo con salud para embarcarme, porque tengo experiencia de lo poco que he andado en la mar, que me mata, porque tengo muchas reumas”; Fernández Duro transcribe en lugar de que “me mata, que me mareo“; Hume, y basado en él todos los historiadores extranjeros, traducen: “I have not health for the sea, for I know by the small experience that I have had afloat that I soon become sea-sick, and have many humours”. 

Este error dio pie a la falsa leyenda de que el duque se mareaba.

Fue el primero en no considerar un secreto la geografía marítima, como Portugal o Inglaterra. El 30 de marzo de 1518, el duque de Medina Sidonia ordenó que se imprimiera en Lisboa un derrotero y fuera distribuido por toda la flota. Este derrotero contenía instrucciones detalladas para la navegación entre Finisterre y Dover y describía las costas y mareas del sur de Inglaterra e Irlanda así como del norte de Francia y Países Bajos. Como resultado de la iniciativa del duque, todos los buques grandes iban provistos de cartas, derroteros e instrucciones.

  • Los barcos eran pesados, no maniobrables y sus cañones sin retroceso.

Tanto los investigadores como los publicistas que hasta ahora han escrito sobre esta materia, cuantifican las pérdidas de la Gran Armada entre los 60 y 70 barcos, considerando bajas a todos aquellos sobre los que no tenían noticias publicadas. Sin embargo, la voluminosa contabilidad de Casado Soto, J. L.., pp. 232-247.

La documentación  ha  permitido comprobar que las pérdidas efectivas por todos los conceptos no superaron los  34 o 35 buques.

Ruta Gran Armada

Ruta Gran Armada

Es de destacar que la mayor parte de las bajas entre los barcos que enfilaron la vuelta a España por el Atlántico Norte afectaron a las naves mediterráneas (71% de su tonelaje total), a las urcas flamencas (62%) y ale manas (51 %), en contraste con el escaso número de naufragios habidos entre las naos españolas (20%), los pataches y zabras (10%) y los galeones (6%), entre los cuales no se halló ninguno español .

No parece que sea muy aventurado el sacar la conclusión de que los barcos hispanos demostraron mayor fortaleza y capacidad marinera.

Una idea de la potencia naval catalana en el siglo XIII queda patente en el testimonio del cronista Montaner, quien estimaba que a finales del siglo la Atarazana de Barcelona podía atender a la vez a veinticinco galeras resguardadas y cubiertas

  • La Gran Armada fue destruida por los ingleses

De los 117 barcos que habían operado en el Canal, tres se perdieron allí por accidentes (la nao “Nuestra Sra. del Rosario” y la “S. Salvador”, así como la galeaza “S. Lorenzo”), la nao “María Juan” fue hundida y 2 galeones portugueses se dieron al través(fueron a tierra), además un patache partió hacia España con noticias de lo hasta entonces acontecido, de modo que la fuerza naval española que el 20 de agosto dobló por encima de las islas Británicas, estaba formada por 110 unidades.

A partir de aquel momento tuvieron que sufrir más de un mes en las costas irlandesas   y se  perdió la mayor parte de los 28 barcos consumidos por los temporales. La mayoría de los que allí sucumbieron no fueron buques españoles, sino naves italianas y urcas flamencas y alemanas, de cascos más endebles.

Desgraciadamente en el mismo momento en que inició la flota este aventurado viaje, violentas tempestades averiaron y dispersaron los barcos. El viaje de vuelta a España fue una severa prueba de pericia marinera y es sorprenden te que tantos de ellos fueran capaces de navegar en aquellas aguas desconocidas en condiciones meteorológicas que hacían extraordinariamente difícil el empleo de observaciones astronómicas. Por los relatos de hombres como Aramburu y Coco Calderón es posible seguir las jornadas de algunos de los más hábiles conocedores del arte de navegar. Hicieron uso de la navegación astronómica, de la sonda y de la cartografía náutica. A pesar de la preocupación y las obvias deficiencias la Armada había conseguido navegar hasta Escocia casi intacta. Su supervivencia fue sin duda debida al extraordinario grado de disciplina.

La batalla naval de Gravelinas tampoco permitió una victoria clara a ninguna de las fuerzas en conflicto. A Medina Sidonia no le quedó más remedio que fondear frente a Calais, a la espera de los tercios que debía embarcar Farnesio. La desventaja del sitio, desabrigado y sometido a fuertes y peligrosos vientos y corrientes, fue aprovechada por los ingleses para intentar hacer daño y desarticular la formación que les había mantenido a distancia durante la semana precedente, mediante el envío de ocho de sus barcos de armada convertidos en brulotes. Los pataches desviaron a tres de ellos, pero la Gran Armada se vio forzada a levar anclas o picar los cabos para evitar el incendio de sus unidades.

La desorganización subsiguiente y las corrientes derivaron a la mayoría de los barcos españoles hacia los cambiantes y peligrosos bancos de la costa flamenca, mientras Medina Sidonia, con menos de docena y media de buques, hacía frente a la totalidad de la armada inglesa

  • No se hizo en el momento oportuno

“… entre otras razones, que la Jornada de Inglaterra no se podrá llevar a cabo antes de 1588 por falta de recursos, que sería de temer el contragolpe turco.”

Entre los varios frentes que habían, estaba el Mediterráneo con los otomanos, centro Europa Flandes e Inglaterra ayudándoles a que lucharan contra España, así como los corsarios ingleses en América y España, recordemos el ataque a Cádiz o Lisboa en aquellos años.

  • Su espejo, la Contra Armada inglesa

Dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí (Heuclides) 

Podemos comparar dos escuadras similares, La Gran Armada y la Drake-Norris Expedition o Contraarmada, por ser del mismo tiempo y una similitud en barcos y hombres, siendo en territorios parecidos.  En 1.589, casi un año más tarde, 150 barcos con 23.000 hombres de los que 17.000 eran soldados zarparon de Plymouth al mando de Drake, como almirante,  con el objetivo de apoderarse de Lisboa y de las Azores. Sin temporales, ni bajada de temperaturas y en primavera,  fracasó al no poder destruir los barcos de La Gran Armada en Santander y tomar Lisboa. Drake en ese instante cayó en desgracia. Sus pérdidas fueron evaluadas entre 1.000 y 1.500 hombres. No era tan hábil, ni sus soldados tan feroces ni su estrategia la adecuada, ni sus cañones tan potentes a pesar de ser mayor en barcos y hombres que la española del año anterior.

  • Las comparaciones son odiosas 

La diferencia en muchos aspectos no es comparable. Por ejemplo,  no se ha tenido en cuenta a la hora de calificar la eficiencia de los cañones, del material del que estaban fabricados, ya fuera bronce o hierro colado;.

L os cañones de hierro ingleses parece que eran más estimados que los alemanes, pero ninguno de ellos podía compararse a los de bronce, que, si bien eran mucho más caros, también resultaban mucho más seguros y aceptaban mayor cantidad de pólvora para un mismo calibre, con el resultado de un mayor alcance y capacidad de penetración.

No se olvide que dos terceras partes de los cañones españoles utilizados en aquella ocasión eran de bronce.

      El mundo asistió sorprendido a la expansión de una nación, un idioma, una disciplina y visión del mundo inédita así  como como una unión de costumbres y valores más allá de su propio territorio, lugar y emplazamiento para lo cual durante 50 años creció en poder, a pesar de los numerosos intentos de todo tipo para impedirlo, tanto de esías, leyendas, desinformación etc consiguiendo España mediante una gran capacidad de organización y financiación, y por otro, gracias a la posesión de una tecnología naval y poder bélico más eficiente que los del enemigo.

     Si fue así, quiere decir que poseía buenos soldados, ciudadanos, generales, barcos, etc ya que sino, no se hubiera podido mantener ni un sólo año, resonando en el mundo esa gestión continuada de 50 años y recordándose ese poder y  audacia durante otros 300 años.

Fuentes:

Manuel Fernández Alvarez- Felipe II y su tiempo

Juan Carlos Losada – La invasión fallida 

Instituto de Historia y Cultura Naval – Simposio Hispano Británico Londres 1988 Madrid 1988, cuadernos monográficos num. 3 -varios documentos de diversos autores-

Geoffrey Parker  «Felipe II, el Rey Imprudente», biografía que incluye la novedosa documentación recién hallada en la Hispanic Society of America

Roger Collins (nació en 1949​) es un historiador, medievalista e hispanista británico, especializado en historia medieval de España.

Cesáreo Fernández Duro (Zamora, 25 de febrero de 1830-íd. 5 de junio de 1908 ) fue capitán de navío de la Armada Española, escritor, erudito e historiador.

José Luis Casado Soto (Santander, Cantabria, 21 de junio de 1945 – Torrelavega, Cantabria, 4 de septiembre de 2014), fue un escritor, historiador, arqueólogo.

Collin Martin profesor emérito de arqueología en la St. Andrews University en Fife, su campo de actuación es la arqueología submarina.

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