97- Cuento La niña y su padre

                                                      LA NIÑA Y SU PADRE

Con frecuencia lo más misterioso y maravilloso tiene sus respuestas escondidas en lo más sencillo y simple. “

EN LA CHIMENEA

Era un atardecer de Enero, frío y seco, el cielo despejado y la luna llena ardiendo en medio de los océanos de oscuridad de la noche, cuando María recordó una pregunta que su maestro les había hecho esa mañana a toda la clase.

-Bien, dijo en voz alta el Sr. Alejandro, el maestro del pueblo, apuntar: ¿de dónde venimos, a dónde vamos y qué hacemos aquí?

Esta pregunta para niños y niñas de 12 años no era muy habitual, pero Alejandro, es decir, el Sr. Alejandro quería fomentar que sus alumnos no sólo leyesen los libros y fueran loros de repetición, sino que preguntaran y pensaran por sí mismos, o al menos lo intentaran de vez en cuando.

-Si no lo sabéis, dijo el maestro, preguntar a vuestros mayores, al padre, la madre, vecinos, pero mañana traerme alguna respuesta aunque sea incorrecta o no la sepáis, pero preguntar…..

-¡Padre!, dijo María, sentada encima de una alfombra cerca del fuego y rodeada por juguetes y ropa que se iba probando…

  • … nos han hecho una pregunta y me la tienes que decir, dijo María con la seguridad que posee un hijo en su padre.
  • ¿Qué pregunta es?, contestó su padre……
  • Isidro era labrador y ese día había sembrado los campos, ya que a su vez su padre, decía que tiene que ser hecho en luna llena, y realmente esa noche estaba cansado.

Estaba tomando un poco de caldo caliente, cogiendo el tazón con las dos manos, en una amplia cocina donde se cocinaba caldo durante toda la tarde, sentado en un cómodo banco de madera con su hija al lado……

  • El maestro nos ha dicho que preguntemos una cosa, pero no me acuerdo,….espera, la voy a leer en la libreta donde apunto los deberes….

-María buscó en su cartera y de ella sacó una libreta blanca, la abrió y le leyó a su padre: ¿de dónde venimos, a dónde vamos y qué hacemos aquí?

-Isidro miró a María y la sonrió.

María sabía que su padre lo sabía todo, porque hasta la fecha la había ayudado en las sumas , restas y a veces hasta en las multiplicaciones y un día cuando le preguntó quien era Dios, le dijo que se lo presentaría un día, pero, que no tuviera prisa porque El ya la conocía a ella …..

  • Isidro miró al fuego y quedaban pocos troncos ardiendo y algunos ya casi estaban hechos cenizas ……
  • ¿Puedes poner un tronco más en el fuego?, se está apagando, le dijo Isidro a su hija……pero, ten cuidado, no te quemes María….
  • María se levantó rauda y cogió dos leños, y le dijo a su padre: cojo dos, ¿vale?
  • Bien, contestó Isidro…..échalos al fuego María……

Al poco rato el fuego, empezó a reavivarse, los dos troncos empezaban a arder muy bien, era leña seca que Isidro había cortado hace tiempo…..

  • Y bien, dijo María, ¿qué escribo como respuesta padre?
  • Isidro seguía mirando al fuego …y miraba como los troncos echados por María empezaban a dar más calor y luz…..
  • Mira María, fíjate en los troncos que acabas de echar al fuego…… ellos no saben lo que ocurre a su alrededor, ni que están ayudando al fuego a reavivarse y a arder más, a dar más calor y más luz, porque su nivel de conciencia no se lo permite, son sólo troncos…..
  • Pero, si tuvieran un nivel de conciencia más elevado, comprenderían que no sólo se queman y se deshacen convirtiéndose en cenizas, sino que ayudan a la totalidad, al fuego, y a nosotros dándonos calor y luz, ayudan a los otros troncos que no se apaguen……pero, lo desconocen.
  • Su misión es no sólo arder y destruirse, es más elevada, es dar energía a los demás, aumentar sus vibraciones, ayudarles, servirles de ayuda, sólo ardiendo ellos mismos, sólo eso…..
  • Eso que dices me recuerda a la frase que está en la entrada de la casa, dijo María, dice: “No he venido a ser servido, sino a servir”
  • Oh! sí, contestó Isidro, es de Jesús de Galilea….. y decía que todo es amor……
  • Eso del amor María lo escuchaba mucho, pero no lo acaba de entender….
  • ¿Qué es el amor? , preguntó a su Padre……

-Mira los troncos, arden juntos, se apoyan y se ayudan, se abrazan…..

-Eso de que se abrazaban sorprendió mucho a María…..sólo veía que un tronco estaba enteramente ardiendo y se apoyaba en el otro, y se hacían cenizas…eso del amor debe ser raro, porque cuanto más arden y más se quieren, menos queda de ellos, pensó María…pero otro día se lo acabaría de preguntar mejor a su padre…..

-Es un plan Maestro que nosotros no entendemos María, porque estamos como los troncos, en un nivel de conciencia bajo, pero cuando subamos a otro plano, veremos que sólo siendo, y brillando con luz propia nosotros mismos, podemos ayudar aunque no lo sepamos a los demás, irradiando nuestra energía hacia ellos y haciendo que por sí mismos brillen también algún día.

-María pensó que su padre, aunque labrador lo sabía todo.

–   Se acurrucó entre las piernas de su padre, mirando divertida el crujir del fuego, apuntando con mucho cuidado lo que su padre la había acabado de explicar.