125 – Hijos de Dios

 

En el viaje del Héroe que todos hacemos, se presentan distintas instancias, circunstancias para cada uno de nosotros.

Cada uno tiene una “visión” de Dios acorde a su evolución en un no-tiempo, ya que hablamos de divinidad.
Estamos en un escalón de evolución distinto, vamos todos haciendo el viaje en un pelotón, unos más adelantados y otros aún no han empezado. 
Por eso Buda se decidió a salir al mundo, otros no lo hicieron como su sucesor, vio unos lotos entre el agua y el aire, en la frontera, y se dijo: con un pequeño impulso, esos lotos saldrán de esa frontera, de esa ignorancia, ese pequeño impulso fue él.

El tiempo es una función o derivada del espacio. 
En el instante en que Dios por un nanosegundo pensó: ” y si…” empezó el Big-bang y con él empezó el tiempo.
El espacio necesita el tiempo. 
Imaginemos un espacio sin tiempo, todo estaría comprimido en un sólo punto de densidad infinita, (un agujero negro), el momento anterior del Big-bang.

Cuando comienza el big-bang la materia se expande, se comienza a crear el tiempo en función de la expansión de esa Creación específica, de ese microsueño de esa partícula, “Luzbel”, que va a ver, a inspeccionar qué hay en el otro extremo de Dios y sale de El, creando la dualidad y creencia errónea de separación del Amor, entrando en un sueño creador.

Si por ejemplo, sólo existieran en el Universo dos partículas cuya distancia son 10.000 kms, hará falta un tiempo de 0.000001 seg. para ir de una a otra. 
Pero si están las dos superpuestas en un sólo punto, sólo ha quedado un punto, ¿qué distancia hará falta para ir del punto al mismo punto?
Cero tiempo. 
El tiempo es función del espacio.

Entonces, salidos erróneamente de Dios, se crea el ego como sustituto de Dios, nos hemos alejado de El, y comienza el periplo de los viajes de los Héroes del Hombre, de la Humanidad entera.

Por eso digo, se presentan en diferentes estancias de evolución, unos más adelantados que otros, comenzando todos en un no-tiempo, en momentos distintos.

No-tiempo, porque dentro del sueño una de sus características principales es que no existe el tiempo, es siempre presente. Es atemporal. 
Podemos soñar cuando teníamos 10 años, pero “es ahora”, en el sueño tenemos 10 años y se desarrolla en consonancia al presente eterno del sueño.

Entonces, cuando un Hijo de Dios “pide ” algo al Amor, hay unos que obtendrán respuesta… 
…. ( parábola del sembrador: “He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó, se secó y otras cayeron en terreno fértil y brotaron…”) … y otros no obtendrán respuesta, igual que en la parábola las simientes, una florecerán y otras no.

¿De qué depende o para qué ocurre esto?

Dios es Amor, abundancia.
La carencia la hemos creado nosotros, es dual, egóica, no es una creación de Dios.

Cuando nos dirigimos a El desde la abundancia, desde el corazón de amor, se pone en marcha algo poderoso e instantáneo, la sincronicidad, el entrelazamiento, la causalidad ocurren casi milagrosamente, por ejemplo: … “me gustaría algún día trabajar en esta panadería….”, esto es abundancia, no hay exigencia, no hay necesidad, no “necesito de” … que se confirma por la ausencia de nuestro sueño.

Cuando digo: … “necesito trabajar en esa panadería…”, hay una carencia, lo pido desde la mente, es una petición mental, un ego gritando, necesidad, un sueño muy profundo de estar separado y que Dios no nos oye.
¿Para qué autoengañarnos pidiendo?
Dios no nos oye, no porque no quiera, sino porque es abundancia infinita, no puede oirnos, no somos hijos de Dios en esa petición, estamos profundamente dormidos en nuestro libre albedrío, tanto que nuestro mensaje cae en el “agujero negro de nuestra sombra”, no saliendo de él, nadie lo escucha, quizás, ni nosotros mismos.

Cuando dejemos de olvidar que somos Hijos de Dios, que siempre fuimos abundantes, incluso haciendo esa petición inconscientemente nos escucharán, Dios siempre escucha a sus Hijos abundantes, El es abundancia.

Art.G. 20-11-18
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