126- ¿BUSCANDO, ENCONTRANDO O SIENDO?

 

Mientras el ego maneja tu vida, hay dos formas de ser infeliz, no obtener lo que deseas y obtener lo que deseas. Eckhart Tolle

Mientras el ego maneja tu vida, hay dos formas de ser infeliz, no obtener lo que deseas y obtener lo que deseas. Eckhart Tolle

Hay quien nos pregunta, ¿quienes somos?. Buena pregunta, de la respuesta veremos el grado de consciencia que tiene esa persona. Soy abogado, no somos una profesión, soy un ser espiritual, ¿quién dijo que la Verdad es espiritual, quién adjetiva la Verdad limitándola?.
Fuera de frases más o menos afortunadas, y copiadas de otros, la realidad del mundo dual está mediatizada de una forma extraordinaria por nuestras percepciones.

“No percibes la realidad, te percibes a ti a través de ella”, (Talmud). Hace tiempo pensaron en ello. Ya el entendimiento, la pregunta y la duda-sorpresa del plano donde estamos, nos llega desde tiempos ancestrales, otros ya lo experimentaron.

Si conseguimos nuestros deseos nos frustamos, sino los conseguimos también.

¿Entonces? Una vez que comprendamos que tenemos dos centros (el centro sexual no se considera en este post, aunque es muy importante) y estamos inmersos en una polaridad de extremos complementarios podremos apaciguar la mente y nuestro interior.

– El centro del biocomputador: la mente. Está gobernada por nuestros ancestros, por la familia, la sociedad donde hemos nacido, sus valores y por el inconsciente tanto individual como colectivo. Mucho margen no nos queda, entre los millones de programas que no son nuestros y a cada instante se ejecutan en nuestra mente para relacionarnos con el mundo exterior. 
De esta relación, hay una descodificación en pasado de la realidad, es decir, si alguien nos pregunta ¿qué hora es?, vamos a responder a una pregunta hecha en pasado, han pasado unos segundos desde que fue hecha, interpretada por la mente, visionada por ella y respondido, igual que la luz que nos llega de las estrellas, esa luz viene del pasado. Es decir, nos movemos continuamente en pasado, decidimos y pensamos en pasado.

– El corazón, la emoción: desde este centro, se da valor a lo impermanente, a aquello que nos hace vivir, vibrar, sentir. Una sonrisa, un abrazo, una charla con un amigo o familiar, un encuentro, una emoción, la alegría. ¿Para qué me compro un coche? Dirán, para ser feliz, para estar alegre. No te hace falta el coche para estarlo. Con el coche puedes ser un perfecto desgraciado.

Rodeados por el ego, la culpa, el enjuiciamiento hacia los demás, la justificación a través del otro o de lo externo que no fue culpa nuestra, el amor, la alegría del ser se nos escapa entre los dedos, como un pez cogido del mar, resbala, lucha, patina entre las manos, fluye en los dedos… y al final nos encontramos como al principio, en carencia.

Cuando estemos en paz en nuestro ser, sin esperar y esperando todo del Universo, en esa rendición que no resignación, abriremos nuestras ventanas del ser para que el Ser pueda entrar, entonces buscar, encontrar, tener o hacer serán superfluos, ¿para qué?.
Art.G. 27-11-18