130- COOPERACION -cuento-

Un barco sin velas pasaba lentamente por el horizonte. El viento dejó de empujarle, se quedó parado a merced del tiempo, del mar. Las velas se habían deshecho en su largo trayecto. Era su final, a la primera tormenta se hundiría allí mismo.

Un libro, en una ventana lo vio y se movió a compasión por él. ¡Qué hermoso barco!
No puede navegar, las velas se han deshecho, se han hecho jirones, en el trayecto…¡qué lástima se dijo!

El libro habló consigo mismo. ¿Y si lo ayudamos? ¿Sólo somos un libro?, se escuchó al fondo… ¿Qué hacemos para que siga navegando?, dijeron las hojas del libro.

Una hoja se despertó del letargo, del largo sueño de ser “sólo una hoja de un libro”, algo inerte. 
Algo había hecho un “click” en ella, algo la llamaba desde la lejanía, una canción, una música la llamaba, la esperaba …. 
Era su despertar, ¡por fin! Tomó consciencia de que “no soy” sólo una hoja sino que pertenezco a algo superior, a un Todo…

Así hablando nuestra hoja, sin decir nada a nadie, se desligó de pronto del libro y con la hoja derecha e izquierda como alas con un gran impulso comenzó a volar hacia el barco, hacia su barco.
¡Qué sensación de libertad poder volar, ir hacia un objetivo, ser libre, dejar de creer que era un amasijo de papel, una hoja de un libro como siempre le dijeron…!

Por fin llegó al barco. Se puso en un mástil y una brizna de aire la empujó, se sujetó firme al mástil y el barco se movió en el agua algo imperceptible, pero nuestra hoja lo sintió, algo ocurrió en su interior y dentro del barco.

El resto del libro vio atónito desde lo lejos a su hoja que hacía de vela, ella sola, no podría ayudar al barco a navegar. Qué hacer?

De pronto, como una inmensa nube de pájaros todos al unísono, miles de hojas se deshicieron del libro, fueron conscientes de ser algo más que hojas de él, y llegando al barco se abrazaron todas juntas alrededor de la primera hoja, la hoja despierta, y formaron entre todas una gran vela , una vela inmensa que impulsó fuertemente al barco en el mar cuando vino el primer aire cálido del Sur.

El barco les dijo: habéis llegado a casa. 
Estáis conmigo, nunca os fuísteis, fue un sueño.
Y el barco, con su inmensa y blanca vela comenzó a alejarse por el horizonte azulado y naranja del atardecer , mecido por la cálida luz de aquel día donde un libro, miles de hojas despertaron, alcanzaron la consciencia, cooperando, sabiendo que todas juntas eran una vela, un Todo. 
Siempre lo fueron, lo habían olvidado.

Original de Art.G. 26-11-18