132- TRASTORNO CONVERSIVO, EL PODER DEL INCONSCIENTE

Este trastorno es sólo visualizable en público. Algo parecido al miedo escénico, donde al actor se le desconfigura el sistema nervioso ( sudoración, temblores…) y el circulatorio dentro de una paralización muscular y mental. 
Es decir, el inconsciente como un virus informático se oculta y manifiesta sólo en público. 
Curioso como envía mensajes el inconsciente.

“ Siempre lo hace, el asesino ( el inconsciente …) siempre vuelve a la escena del crimen.”

La entrevista : ———————————

Alexandre Gironell, neurólogo, especialista en tratar la histeria. Trata el llamado trastorno conversivo.

Exploran una frontera terapéutica para un mal sin cura, el trastorno conversivo. 
El inconsciente impone una discapacitante disfunción somática que burla a la biología y al consciente… 
– Trata a un paciente de una enfermedad inexistente?

– El paciente padece disfunciones físicas muy discapacitantes… ¡sin base biológica!
Se queda ciego. O sordo. O afónico. O mudo. O paralizado de medio cuerpo…o temblores en las manos. O se desmaya de pronto. O necesita silla de ruedas…

– Qué le está pasando?

Que ha visto esa dolencia en algún conocido, un vecino, una película… y él la reproduce.

– Está fingiendo, pues!

– No. Es involuntario. No es decisión consciente de su voluntad. ¡Él no entiende por qué le pasa! Y acude al médico… y el médico no detecta una causa biológica. Y me lo envía.

– La causa del mal es psíquica, ¿no?

– Un conflicto profundo no ha sido expresado, ni verbalmente ni en relaciones interpersonales con su entorno… ¡y el cuerpo lo expresa! 
Porque una emoción aflora siempre, ¡siempre!, tarde o temprano, de un modo u otro.
Porque convierte en físico lo psíquico, sólo cuando ese paciente tiene público.

– De verdad?

– Si esta solo, ¡suele desaparecer el síntoma! Lo hemos verificado con cámara oculta…Hace poco, la Guardia Civil detuvo a un conductor que iba a 200 km/hora por una autopista… ¡y era ciego!

– Ciego conversivo, entiendo.

– Sí, diagnosticado ciego… pero a solas al volante de su coche, ¡veía perfectamente!
Los análisis y el escáner no detectan lesión neuronal ni orgánica, pero la función de ese miembro u órgano se ha desconfigurado.

– Por una orden inconsciente.

– El cerebro obedece esa orden y otra a la vez: “No serás consciente de estar obedeciendo.”

– Desde la antigüedad se describen casos… ¡Y cada día hay más! Es un trastorno de base relacional: deriva de la necesidad de comunicarnos, y cada día existe más gente solitaria…

– Sabemos que el rezo del devoto es una suerte de autohipnosis: distrae la atención del síntoma, da opción al inconsciente a digerir el conflicto. 
. ¡Y por eso estamos aplicando hipnosis clínica a pacientes. No piense en los shows de hipnotismo… Son sesiones en que inducimos al paciente a fijar la atención en un punto, algún estímulo sensorial (su respiración, el latido de su corazón…), y así se abre la ocasión de sugestionarle mediante la metáfora.

La metáfora es el lenguaje del inconsciente. Una vez localizado el conflicto, lo metaforizamos en un relato, un cuento… y acto seguido metaforizamos también su resolución.

Un tercio de los pacientes ha sanado, otro tercio ha mejorado…

– Cuénteme algún caso real.

– Tras una depresión posparto, una mujer quedaba a veces semiparalizada y abotargada. 
“Me siento encerrada en un ataúd”, decía. Descubrimos el foco del conflicto… 
Su pareja le amaba, pero era fría, y ella ansiaba calidez. 
En la conversación, él le tocó la mano… ¡y ella creyó que era un adiós! 
Su inconsciente decía: “Mi esposo me dejará y no puedo hacer nada, estoy paralizada”.

– Y se curó?

– La sugestionamos para que reinterpretase cada pequeño contacto de él como: “Mujer, he estado, estoy ¡y seguiré estando contigo!”. Y sí, así se curó de sus parálisis.

– Ya se hacen operaciones quirúrgicas sugestionando al paciente contra el dolor: la hipnosis es más barata que la anestesia y sin efectos colaterales nocivos.

Es un estado particular de la mente, ni dormida ni despierta, abierta a la metáfora… pero sin disolución de la voluntad: por mucho que la hipnoticemos, ¡una monja no dejará jamás que le levantes el hábito!

– Y somos todos hipnotizables?

– Es una capacidad cerebral natural, en diferente grado según cada persona: hay una escala de hipnotizabilidad, y la verdad es que la mayoría somos bastante hipnotizables.

VÍCTOR-M. AMELA
30/05/2016 01:22 | Actualizado a 30/05/2016 02:12
La Contra-La Vanguardia

( Mujer de Lot convertida en estatua de sal)