147- LA PERSISTENCIA DE LO NEGATIVO parte 1

“EL bosque tiembla y se estremece, siendo importante para él, cuando un árbol se cae, se desploma.
No obstante el trabajo constante de silencio religioso durante años enteros, imperturbable, divino, mágico que impregna cada célula de cada árbol, de cada ser del bosque no es valorado.”

Con frecuencia me cuentan hechos de la persona, historias, dificultades transitorias y en ese relato, esa historia me doy cuenta una y otra vez que falta algo.
¿Qué falta me pregunto? y tomando un café con mi consultante observo y escucho.

Falta una parte, un relato.¿Cómo es posible que cuando me hablas de tu padre, marido, hermano todo fue un desastre, un maltrato, un abuso, una carencia permanente de amor hacia ti?.
Indago un poco más y encuentro pequeños diamantes de amor no vistos, recordados si se pregunta , pero no tenidos en cuenta.

El padre, la madre que nunca te deseó, resulta que existe un pequeño fragmento de amor, amor total en ese relato que lo cambia todo, el padre, la madre fueran víctimas de otros, de sus circunstancias, de su entorno, hicieron lo que pudieron o supieron.

El niño desea un fuerte con vaqueros e indios para Reyes, se ha portado bien , ha sacado buenas notas. Se lo pide a su madre, el niño no tiene padre y su madre intenta buscar ese fuerte, que justamente en ese momento, la madre no tiene dinero para comprarlo.
Pero intenta complacer, intenta dar amor a través de una compra de un regalo, busca un fuerte barato. Pero además el fuerte “necesita” vaqueros, indios y eso añade un sobrecoste, más dinero.

Después de una intensa búsqueda aparece con un resplandor un fuerte. ¿Cuánto cuesta el fuerte, los indios y vaqueros?. Puede comprarlo para su niño. El dinero le llega.

Es el día siguiente a la noche de Reyes. El niño se despierta y va corriendo a la cocina a ver “su” fuerte. 
Oh! está allí. Se acerca despacio, como un león ante su presa. 
Oh! los indios y vaqueros se levantan del suelo y al ver al niño empiezan a luchar entre ellos. 
Uno muere con una flecha, cae al suelo. Pero al instante, hay como una pequeña, diminuta chispa azul y el muerto se levanta y sigue luchando.
El niño atónito mira con inmensos y asombrados ojos la batalla incruenta que ocurre justo delante de él.
¡Gracias mamá!, le da un beso de amor a su madre. La madre sonríe.

¿Cómo no me has contado ese detalle, pregunto?.
El consultante con los ojos húmedos me responde, no me acordaba, lo sabía pero nunca me acuerdo.(el fuerte es un relato verídico).

El inconsciente tiene distintas prioridades y la primera es la supervivencia del individuo.
Graba a fuego cualquier “ataque”, castigo, desprecio, “pero” no conoce las circunstancias por las que las cosas ocurren, se rige por una programación de consecución de resultados en un no-tiempo, y trabaja incansablemente de día y noche para ello.

Para él que su madre esa noche no tuviera para cenar porque se gastó todo su dinero en el fuerte de su hijo, no es importante, porque no es su prioridad, no cuenta para el inconsciente, le da igual y graba partes de una historia y otras no, no en esa misma importancia.

Por eso miles de millones de “fuertes”, de minúsculos diamantes de amor, de pequeños instantes volátiles de aprecio, compasión el inconsciente no los recuerda, los almacena pero no los evoca, no son importantes, porque… “no están dentro de su programación”, ¡qué lástima!.

Video, diálogo interior, Dr.Alonso Puig: https://www.youtube.com/watch?v=nSlJBc2ZJtM

Artur Garcia 22-11-18
#inconsciente