157- ALGUNAS CLEPTOMANIAS….FUSION EMOCIONAL

Existe una “fusión emocional entre el bebé y su mamá “se extiende casi sin cambios los primeros nueve meses, período en que el bebé logra el desplazamiento autónomo.

No es hasta los nueve meses que el bebé humano alcanza el desarrollo al que otros mamíferos acceden a los pocos días de nacer. 
En este sentido podemos compararnos con las hembras canguras, que llevan a sus crías durante un período intrauterino y luego otro período similar extrauterino.

Este modo intrínseco de relacionarse a través de la fusión es común a todos los niños, y se transita lentamente. 
De hecho, el recién nacido, que sólo está fusionado con la emoción de la madre, a medida que va creciendo, y para entrar en relación con los demás, necesita ir creando lazos de fusión con cada persona u objeto que ingresa en su campo de intercambio.

Cuando llevamos a un niño pequeño a una fiesta de cumpleaños los padres estamos ansiosos para que se interese en la animación, pero el pequeño no consigue despegarse de las faldas del adulto. 
Al cabo de una hora ya se coloca más cerca de los animadores y observa.

Cuando la fiesta está llegando a su fin, el niño ya está entusiasmado, excitado, participativo y con ganas de quedarse. 
Por supuesto, no entra en razones mientras el adulto lo tironea para irse a casa. 
¿Qué sucede? 
¿Es un niño caprichoso? No, es un niño saludable en franca fusión emocional.

Necesita tiempo para entrar en relación con el lugar, el ruido, el olor, la dinámica, la actividad y las caras nuevas… y cuando ya está listo para interrelacionarse… se le exige otra vez que cambie de realidad y recomience la fusión emocional con otra situación, que es la calle, la vuelta a casa, las prisas, el coche, etcétera.

Normalmente, los niños aceptan retirarse si se llevan consigo algo que los conecte con el lugar con el que entraron en relación de fusión.

Es fundamental que comprendamos que no son maleducados por querer llevarse algún objeto, aunque sea insignificante (un cochecito, una golosina, una guirnalda), sino que están respondiendo al ser esencial del niño pequeño.

Y lo que tenemos que ofrecer los adultos es tiempo para permitirles el pasaje de una fusión a otra. 
Hay adultos que se enfadan por la insistencia de los niños en querer llevarse un objeto de la casa de familiares o amigos.

Mi sugerencia es permitirlo, con el compromiso de devolver el objeto en la próxima visita. 
De lo contrario los niños terminan escondiendo en los bolsillos lo que pueden… para horror de los padres cuando lo descubren, ¡que creen que el niño se ha convertido en un ladrón, en un mini cleptómano!

Hay que permitir la conexión emocional de los niños con su tiempo correspondiente en función del niño y su desconexión emocional teniendo un símbolo, un recuerdo, una asociación con lo que vivió hace poco. 
Un trozo de sus recuerdos, de su vida.

Quizás el no permitirlo de pequeños hace que de mayor “queramos llevarnos algo de algún sitio”, como símbolo “reparador o pendiente inconscientemente” de aquella fiesta de cumpleaños donde no nos dejaron llevarnos el globo a casa, quizás…

Artur García 13-10-18 #cleptomanias #inconsciente #bebe #madre