89- FE ABSOLUTA (Oriol Pujol Borotau)

En mis múltiples seminarios con Oriol Pujol Borotau (ex-jesuita, budista, fallecido el 29-3-2011 ), os narro uno que hice en Castelldefels, uno que recuerdo con emoción, aquí os lo dejo….

Una madre debía llevar a su hijo al colegio, pero estaba lejos y se tenía que atravesar una selva donde anidaban numerosos animales salvajes que podían ser un peligro para su hijo.

Ella tenía que limpiar la casa, cultivar el huerto, ordeñar la cabra y hacer la comida y viendo que su hijo era un poco mayor le dijo:

– No podré acompañarte al colegio, tengo mucho que hacer, pero no te preocupes. 
Cuando vayas a entrar en la selva, siéntate y llama a Shiva, ella te escucha siempre, grita y verás que enseguida baja, te habla y te acompañará a la escuela, tanto de ida como de vuelta.

El niño se levantó pronto esa mañana, empezaba el primer día del colegio y ya preparado se despidió de su madre con un beso y empezó el camino.
Al llegar justo antes de la selva, hizo lo que su madre le había enseñado, se sentó y llamó a la diosa Shiva.
– Shiva! Shiva!, gritó.
No ocurrió nada. 
Volvió a llamar subiendo la voz….una suave brisa de aire vino del este y una fragancia inundó el lugar donde estaba el niño.
Este, miró enfrente, pero no vio nada.

– Chis! chis! escuchó…
Se giró y vio a Shiva. Estaba de pie sonriendo.
– ¿Qué deseas?, preguntó Shiva.
El niño le contó lo que su madre le había narrado y Shiva le dijo…
– Dame la mano.
Y juntos atravesaron la selva. 
Ningún animal les molestó.
A la vuelta de la escuela se sentó e hizo lo mismo.
Shiva se apareció y hablando con risas entre ellos le dejó a la puerta de su casa.

– La madre le preguntó: ¿Shiva ha venido?
– Sí, contestó el niño. Me ha contado muchas historias, y he aprendido mucho.
Así pasó el tiempo, mucho tiempo y un día en clase el maestro preguntó: 
– debéis contar algo inusual, raro o extraño que os haya pasado, es el ejercicio para el próximo día.

El próximo día llegó y el niño contó que Shiva, la diosa Shiva, le acompañaba hace años al colegio y luego a casa, le contaba cuentos e historias y lo pasaba muy bien, nadie les atacó nunca.

Toda la clase, incluida el maestro se rió.

– Imposible, dijo el maestro nos engañas…
– No, dijo el niño, es verdad.
– Bueno, contestó el maestro. 
– Haremos una prueba, luego al salir te acompañaremos todos al borde de la selva, llamas a Shiva y veremos qué pasa, ¿vale?
– Bien dijo el niño…
Salió al acabar toda la clase junto con el maestro y llegados al borde de la selva el niño llamó a Shiva.
– ¡Shiva!, ¡Shiva! y así un rato entre las risa de sus compañeros y el profesor.
Lo dejaron y se fueron.
Shiva no bajó ese día ante las llamadas del niño, ¿qué extraño?
El niño se quedó sólo, y al rato Shiva bajó y le dijo,
– ¿por qué lloras?
– ¡Oh!, dijo el niño, ¿estás aquí?..
– ¡Sí!, dijo Shiva, me has llamado y he venido.
– Pero…dijo el niño, te llamé con toda la clase y no bajaste…me has hecho quedar mal y piensan que he mentido….
– Bueno, dijo Shiva, eso es un problema de ellos.
– ¿Por qué no viniste a mi llamada?
– No bajé porque ninguno tenía fe, excepto tú.
– Sólo tú me puedes ver ya que eres el único que tienes fe en mi.
Este es el cuento que me contaron…
( Foto de Oriol Pujol Borotau)

Artur Garcia 2-10-18 #oriolpujolborotau